Directivos bomberos

Directivos bomberos

Plan de Marketing

Una hoja en blanco. Pánico. En dos semanas tenemos que presentar el Plan de Marketing y no sabemos por dónde empezar. En realidad hace meses que estábamos avisados pero hemos ido disimulando. Finalmente nos agendamos la tarea un martes porque todos sabemos que los lunes son mal día. Hay que analizar las ventas, tenemos que organizarnos la semana y siempre aparecen urgencias. Nos reservamos un par de horas a partir de las once, cuando nuestro ritmo vital funciona mejor y con tiempo suficiente para avanzar antes de comer. Sin embargo al final tenemos que cancelarlo. Demasiada gente entrando en nuestro despacho, muchas llamadas y todavía más mails por contestar.

No pasa nada. Lo mejor será postponerlo al viernes por la tarde, único momento de la semana donde podemos pensar sin que nadie nos moleste. Fantástico. La tarea más importante y más difícil de un Director de Marketing, su “plan”, y la dejamos para cuando estamos agotados después de toda una semana de trabajo sin descanso. Mientras todos nuestros amigos ya estarán de fin de semana, a nosotros nos tocará apagar la luz de la oficina una vez más.

Así que aquí seguimos, con la hoja en blanco. No existen los milagros y en marketing tampoco. Pasan las horas y después los días pero continuamos sin saber por dónde empezar. Llegamos incluso a pensar en sacarle el polvo al Kotler pero por suerte desistimos. Nunca hemos podido pasar del primer capítulo. Desesperados miramos alrededor nuestro buscando ayuda y sin darnos cuenta alargamos el brazo hasta el ordenador. Movemos el ratón y el puntero planea por encima del Outlook.  “Enviar y recibir mensajes”. No nos podemos resistir. El corazón nos da un vuelco. 15 nuevos mensajes. ¡Qué suerte la nuestra! De nuevo tenemos una excusa para dejar de lado el plan y dedicarnos a lo que en realidad sabemos hacer: apagar fuegos.

Somos directivos bomberos y nos encanta usar mangueras. Entre otras cosas porque es lo que hemos hecho toda la vida. En realidad lo hacemos tan bien que es lo que nos ha llevado hasta el despacho donde estamos ahora. Principio de Peters en toda regla.

Las decisiones operativas, apagar fuegos, nos persiguen mientras que las estratégicas, prevenir incendios, se esconden detrás de las piedras.

Y en el fondo ya nos está bien porque, si somos sinceros, no somos expertos en construir estrategias ni en hacer planes de marketing. No es algo que hagamos cada día, ni siquiera cada año. Quizás en realidad no lo hemos hecho nunca. “Me quito de encima estos mails y así la semana que viene podré dedicarme al Plan de Marketing”. Y no nos damos cuenta de la paradoja:

No es que cuando se acaben los mails tendré tiempo para hacer el plan, es que cuando haga el plan dejaré de tener mails.

Mientras no cambie el orden de los factores, nunca se acabarán los mails. ¿Alguno de vosotros ha conseguido dejar la bandeja de entrada limpia de correos algún día? Otro milagro que nunca va a suceder. Mientras lo urgente pase por delante de lo importante estamos muertos.

La expresión “letargo estratégico” se utiliza para describir la inacción de muchas empresas que no son capaces de reformular su estrategia a pesar de que sus condiciones competitivas han cambiado. La consecuencia de este letargo es la llamada “deriva estratégica”, las empresas siguen avanzando por pura inercia pero en una dirección equivocada.

El problema es que la desviación inicial es tan imperceptible que sólo nos damos cuenta de ello cuando ya es demasiado tarde para cambiar el rumbo. Buena culpa de este letargo o pereza estratégica nace precisamente del bloqueo que sufrimos muchos directivos delante de esa hoja en blanco.

Es el miedo a tomar decisiones estratégicas. El miedo a no saber hacerlo. El miedo a salir de nuestra zona de confort. Nosotros que siempre hemos tenido éxito, por eso estamos donde estamos, se supone que debemos ser expertos en algo que en realidad nunca antes hemos hecho, una estrategia. Y es lógico porque mientras cada día tomamos decenas de pequeñas decisiones operativas, a lo largo de nuestra carrera profesional apenas haremos un puñado de estrategias.

Una vez le oír decir a uno de los incombustibles de Danone que un líder tiene que ser un guía y explorador a la vez. En este orden, añado yo. La tarea de un directivo, como literalmente reza su título, es dirigir a su equipo. Hoy estamos aquí, mañana queremos llegar allá y éste es el camino por el que iremos. Un plan como dios manda. Después de fijar el destino y trazar la ruta, ponemos un coche potente a cada uno de nuestros managers (léase les damos los recursos necesarios) y a partir de entonces sólo tenemos que preocuparnos de que no se queden sin gasolina, el llamado salario emocional. Hablaremos de ello más adelante.

Lo importante ahora es ser conscientes de que, una vez hemos trazado ese plan o autopista, nuestra gente podrá circular por ella sin necesidad de que estemos a su lado continuamente. De esta forma habremos comprado tiempo. Tiempo para nosotros, tiempo para poder hacer lo que más valor genera en nuestro trabajo: explorar nuevos territorios o nuevas formas de llegar al mismo destino pero por caminos más rápidos. Guiar primero para explorar después.

Y en ese preciso momento os daréis cuenta de la segunda paradoja. El día que por fin somos capaces de romper la barrera de entrada que tenemos en nuestra mente para empezar a hacer el Plan de Marketing, descubrimos que curiosamente es la parte más bonita de nuestro trabajo.

Ese día volveréis a disfrutar de vuestra profesión, recuperaréis el buen humor que teníais cuando empezasteis y los viernes por la tarde seréis los primeros en llegar a la montaña, a la playa o al sofá de casa. Sobre gustos no hay nada escrito.

 

IDEA FUERZA “DIRECTIVOS BOMBEROS”

 

Las decisiones estratégicas se esconden detrás de las piedras, las operativas nos persiguen robando nuestro tiempo.

 

Si queremos dejar de apagar fuegos para prevenirlos, necesitamos priorizar lo importante por delante de lo urgente. Y no hay nada más importante que el Plan de Marketing de nuestra marca.

 

Nuestro objetivo es ayudaros a que vuestro trabajo sea más fácil que nunca pero con mejores resultados. De ahí el nombre de Smart Marketing. O en otras palabras, conseguir que dejéis de ser Directivos Bomberos para convertiros en Directivos Ejecutivos, no sólo de título sino de verdad. Excelentes haciendo planes y mejores consiguiendo resultados. Eficaces tomando decisiones y eficientes implementándolas.

Para ello a través de este blog:

  • Dominaréis las principales metodologías en Marketing, tanto las clásicas como las desarrolladas por las empresas más punteras y los expertos más reconocidos.
  • Dispondréis de mecanismos para tomar decisiones de una forma rápida y objetiva.
  • Y, por encima de todo, tendréis vuestro propio Plan de Marketing hecho con un mínimo esfuerzo y 100% listo para llevarlo a la realidad.

¿Cómo estamos seguros de que lo conseguiremos? Porque hemos creado una herramienta única llamada Markplan. Con ella podréis aplicar a vuestra propia marca o empresa todas las metodologías de análisis y toma de decisiones que os presentaremos en este blog.

Vosotros sólo tendréis que introducir los datos y al momento veréis los resultados. De esta forma llevaréis a la práctica todos estos modelos más fácil que nunca. Esta combinación de teoría y práctica es el mejor método para consolidar el aprendizaje de todos estos conceptos, integrándolos así en vuestra forma de trabajar con un mínimo esfuerzo.

Nuestro compromiso, además, es poner en vuestras manos todo este conocimiento de una forma fácil y accesible. Por eso siempre utilizaremos ejemplos que sólo provienen de alumnos o clientes que ya han construido sus Planes de Marketing a través de Markplan. Marcas grandes y pequeñas, famosas o desconocidas, industriales y de servicios. Empresas de todo tipo para que veáis que todos estos recursos que os daremos funcionan sea cual sea vuestro sector o industria.

Pero sobre todo y gracias a Markplan lo haremos con el mejor ejemplo de todos, el vuestro propio.

¿Estáis preparados?

 

[1] Idea fuerza: expresión concisa que resume un concepto o mensaje a comunicar con algún tipo de simbolismo. Se popularizó con la política americana a los inicios de los 2000.

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